Cartas a mi Abuelo, por Gustavo Alvarez Gardeazábal
domingo, 2 de mayo de 2010
LA ESFERA, 607, 1 Mayo de 1.976
BICENTENARIO DE JUAN MARÍA CESPEDES VIVAS EN TULUÁ

Cartas a mi Abuelo, por Gustavo Alvarez Gardeazábal

Cartas a mi Abuelo, por Gustavo Alvarez Gardeazábal
El país de los tontos, LA ESFERA 607
LA ESFERA 607, 1 Mayo de 1,976
Algún extranjero, que visitó a Bogotá hace mucho tiempo; resolvió echarnos un piropo, como aquellos que acostumbran decir los tumbalocas a las mujeres para que caigan en sus brazos, y ,desde aquel momento lo convertimos en artículo de fe, mandándolo grabar con fuego en la mente, no sólo de los habitantes de la capital, sino de todos los colombianos. ‘Bogotá es la Atenas Suramericana” dijo el extranjero, y nosotros quedamos boquiabiertos, preguntándonos cómo una verdad tan nítida, una comparación tan exacta, nunca se nos habla ocurrido. Claro está, que a dicho señor no le preguntamos en que’ sentido lo decía, si por sus ruinas, si por sus luchas entre griegos y turcos, si por la pobreza del territorio, etc., Para qué íbamos a hacerlo, si en nuestra candidez sabíamos que tenía que ser por los Dioses de la mitología griega -
En igual forma estamos convencidos del inmenso potencial económico de nuestro territorio. Tenemos extensas costas en; los dos mares, con una riqueza inmensa en productos marítimos y no logramos abastecer el consumo nacional, Nuestras minas de carbón son inagotables y tenemos que recurrir al petróleo para mover las locomotoras. Las minas de; esmeraldas, tan ricas y famosas, sólo le producen al gobierno quebraderos de cabeza. El petróleo se convirtió en artículo de lujo. Las maderas, los productos agrícolas y, ganaderos; Las minas de oro y hierro; La manufacturas; Las fábricas de maquinaria y automóviles; Pura utopía. De toda esta riqueza, de que tanto nos hablan, sólo hay una, que aunque no fabulosa, es la única que ha defendido al país a lo largo de toda su historia El Café. Sin embargo, ésta ha sido la más atacada, la más restringida y menos ayudada por el gobierno, a pesar de ser la que siempre paga los platos rotos.
Ahora, cuando en el mercado mundial los precios están alcanzando un valor medianamente equitativo, comparándolo con el precio de otros artículos, principalmente de los que debemos importar que han subido hasta un mil por ciento, nuestros famosos economistas, que le tienen terror a la bonanza, han resuelto que mensualmente guardemos, como hacían antaño, en el fondo del baúl del Banco de la República, cincuenta o cien millones de dólares, en lugar de invertirlos en nuevas industrias para darle trabajo a los dos millones de colombianos que lo necesitan, o para construir viviendas para los cinco millones que no tienen techo propio.
En fin, Dios le da pan al que no tiene dientes. Que le vamos a hacer. Pero el tenerle miedo a la riqueza no es de personas con sus cinco sentidos. Es de Tontos y sólo en el País de los Tontos puede suceder.
C.G.L.
En igual forma estamos convencidos del inmenso potencial económico de nuestro territorio. Tenemos extensas costas en; los dos mares, con una riqueza inmensa en productos marítimos y no logramos abastecer el consumo nacional, Nuestras minas de carbón son inagotables y tenemos que recurrir al petróleo para mover las locomotoras. Las minas de; esmeraldas, tan ricas y famosas, sólo le producen al gobierno quebraderos de cabeza. El petróleo se convirtió en artículo de lujo. Las maderas, los productos agrícolas y, ganaderos; Las minas de oro y hierro; La manufacturas; Las fábricas de maquinaria y automóviles; Pura utopía. De toda esta riqueza, de que tanto nos hablan, sólo hay una, que aunque no fabulosa, es la única que ha defendido al país a lo largo de toda su historia El Café. Sin embargo, ésta ha sido la más atacada, la más restringida y menos ayudada por el gobierno, a pesar de ser la que siempre paga los platos rotos.
Ahora, cuando en el mercado mundial los precios están alcanzando un valor medianamente equitativo, comparándolo con el precio de otros artículos, principalmente de los que debemos importar que han subido hasta un mil por ciento, nuestros famosos economistas, que le tienen terror a la bonanza, han resuelto que mensualmente guardemos, como hacían antaño, en el fondo del baúl del Banco de la República, cincuenta o cien millones de dólares, en lugar de invertirlos en nuevas industrias para darle trabajo a los dos millones de colombianos que lo necesitan, o para construir viviendas para los cinco millones que no tienen techo propio.
En fin, Dios le da pan al que no tiene dientes. Que le vamos a hacer. Pero el tenerle miedo a la riqueza no es de personas con sus cinco sentidos. Es de Tontos y sólo en el País de los Tontos puede suceder.
C.G.L.
Carretera troncal transversal
La Esfera 606, 24 de abril de 1.976
Tuluá. Abril 10 de 1976.
Antonio Rojas Scarpeta.
Si trazamos, en el mapa de Colombia-una recta entre Buenaventura y Bogotá, dicha recta pasa precisamente por Tuluá.
El lamentable estado de la carretera Calarcá-Ibagué ha motivado al Ministerio de Obras Públicas para estudiar, con carácter prioritario, una variante que además de ofrecer mayores garantías de estabilidad., pueda aprovecharse para acortar la distancia. Esta variante seria Tuluá-Roncesvalles, con dos rutas posibles; la primera, siguiendo el río Bugalagrande, cruzaría la cordillera central por la depresión de Tibí; la segunda, siguiendo el río Tuluá, cruzaría la cordillera Seas por la depresión El Crucero.
Siguiendo la segunda ruta, el tramo entre Tuluá y el río San Marcos ofrece dos líneas posibles: una por Mateguadua, que se está estudiando por iniciativa del Departamento del Valle, de la cual hay construido un carreteable, que tiene unos 6 kilómetros, de los veinte posibles, y la otra por el Picacho, sobre la cual hay construido otro carreteable que tiene unos quince kilómetros, faltando cinco o seis kilómetros para empatar con la vía La Moralia San Marcos.
Valdría la pena estudiar este tramo faltante, para formarse un criterio sobre cuál de las dos últimas líneas mencionadas se debería adoptar.
El lamentable estado de la carretera Calarcá-Ibagué ha motivado al Ministerio de Obras Públicas para estudiar, con carácter prioritario, una variante que además de ofrecer mayores garantías de estabilidad., pueda aprovecharse para acortar la distancia. Esta variante seria Tuluá-Roncesvalles, con dos rutas posibles; la primera, siguiendo el río Bugalagrande, cruzaría la cordillera central por la depresión de Tibí; la segunda, siguiendo el río Tuluá, cruzaría la cordillera Seas por la depresión El Crucero.
Siguiendo la segunda ruta, el tramo entre Tuluá y el río San Marcos ofrece dos líneas posibles: una por Mateguadua, que se está estudiando por iniciativa del Departamento del Valle, de la cual hay construido un carreteable, que tiene unos 6 kilómetros, de los veinte posibles, y la otra por el Picacho, sobre la cual hay construido otro carreteable que tiene unos quince kilómetros, faltando cinco o seis kilómetros para empatar con la vía La Moralia San Marcos.
Valdría la pena estudiar este tramo faltante, para formarse un criterio sobre cuál de las dos últimas líneas mencionadas se debería adoptar.
Tuluá. Abril 10 de 1976.
Antonio Rojas Scarpeta.
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